miércoles, 26 de diciembre de 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

Para Té


"Tu esbelta sencillez, tu rostro diáfano y apacible, tu pecho 

transparente, lento, acogedor; toda tú, tan mía y tan extraña

[tan de ella]; toda tú, tan de siempre [tan reciente] y de

nunca. ¿A dónde irás? ¿Iré? ¿A dónde? En ese momento sentí 

que te quería más allá de la pasión que es necesidad, más allá

del hábito que es ejercicio. Pero el amor va y viene, como 

otra presencia mía en mí mismo... Amiga, óyeme, hay algo 

más allá de nuestros actos, atrás de nuestros gestos, en el 

fondo de nuestras palabras. Se llama silencio, olvido, cosas no 

dichas, intocables. Allí te tengo. Allí eres mía de siempre; 

irrevocable como un destino, dada como una voz y un 

juramento".


-Me pasan cosas muy raras contigo, hermosa... cosas que no

me pasaban desde hace años con alguien.


-¿Qué tipo de cosas?

Para empezar, el deseo

No he deseado a alguien así como a ti en mucho tiempo. He 

deseado, sí, pero no como a ti, con esa fuerza que tiene que 

ser controlada para no romper las cosas.


Para seguir, la ternura... las ganas de recogerte en un lugar 

especial y seguro; y verte de lejos y de cerca, y deleitarme en

ti

Para continuar, las ganas de escribir-te. Y las ganas de darte 

mis detalles, mis cuidados, esas cosas de gente enamorada que

no se quiere enamorar

Y para terminar

-y esto es solo tuyo-

el no tenerte, el que no seas mía, sino de alguien más, y que no

me importe... que solo me importe el instante contigo... una 

noche, un día, una tarde que compartas conmigo...

martes, 18 de diciembre de 2012

An affair




Me gustas, no queda duda de ello.Anticipo que serás mi musa, y nada más, hasta que no haya promesas que romper. Anticipo que sentiré que me tiemblan las ideas al verte, y que respiraré profundo al escribirte. No quiero que seamos deseos efímeros, conjunto de fantasías incumplidas. Quiero que seas la flama en mis líneas, quiero calentar mis manos en el fuego de esa imagen tuya que he de evocar cuando te escriba.

sábado, 15 de diciembre de 2012

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Fragmento de la noche que estuve fuera de su casa

Quisiera dejar algo en tu puerta, algo que te turbe al llegar (si es que llegas). Estas hojas, una flor seca, un par de canciones (si bastasen); una caja con los pedazos de ti que se quedaron en mí, un frasco con tus miradas, tus promesas y palabras atadas a un globo de gas. Quisiera dejarte esta madrugada con todo y sus añoranzas, con cualquier rastro de amor por ti que quede en mí, el cúmulo de dolores que me provocas, todo en nubes cargadas de agua, para que te empapes, para que sepas, para que realmente sepas.

Ejercicio: Oración de 250 palabras.


Ejercicio: Escribe las primeras 250 palabras de una historia corta, pero escríbelas en UNA SOLA ORACIÓN.

Me salieron 500...

Se sube al autobús, busca el asiento disponible más cercano, pero está muy adelante, y siempre ha gustado de sentarse en la parte de atrás de los autobuses, así que mira si hay un asiento libre en el fondo y lo encuentra, camina sin prisa, se descuelga la mochila y se tira en el asiento de lado de la ventana –detesta el lado del pasillo-, y recarga la cabeza sobre el vidrio y mira hacia afuera donde ella, con el vestido floreado que le regaló en su último cumpleaños, con el cabello recogido, con los lentes descuadrados, alza la mano y la mueve en señal de despedida, mientras la gente pasa por atrás y delante de ella, y mientras otros tantos se suben al autobús y ocupan los asientos libres, menos el que está al lado de ella –y ella piensa, Qué bueno, porque no le gusta el contacto con la gente extraña, y le gusta subir los pies a los asientos para estar más cómoda mientras lee en los viajes largos, y también porque se duerme mejor así que sentada (si es que existe tal cosa como dormir cómoda en un autobús)-; entonces, con el rostro contra el cristal, le regala una sonrisa, una sonrisa no de felicidad, pero tampoco es una sonrisa forzada, sino una sonrisa de esas que dicen, o intentan decir porque el otro rara vez la comprende y más bien la interpreta como una sonrisa afectuosa de alguien que parte por un tiempo indefinido; una sonrisa de esas que intentan decir que no tienes idea de lo mucho que te voy a extrañar, que no sabes todas las cosas que hubiera querido decirte, que no imaginas todo lo que quise hacer contigo; y ella responde con otra sonrisa, de esas que no dicen más que toma una sonrisa de vuelta, porque así se responde cuando te sonríen; y se sonríen entonces, y ella toca con las puntas de los dedos el cristal frío, no con la palma completa, solo con las puntas, y respira profundo, y el autobús arranca, se cierra la puerta con su característico sonido de pistón hidráulico; entonces ella comienza a caminar, siguiendo al autobús, sonriendo aún, moviendo la mano aún, hasta que se va haciendo pequeña, hasta que el autobús da la vuelta a la esquina, y entonces ella quita la mano del cristal y voltea hacia arriba, hacia el cielo, y se percata de las nubes y entonces se siente más triste (las nubes siempre la alegran, ama los climas fríos, la lluvia y la niebla, pero estas nubes, con todos los tonos de gris, maravillosas, envolventes, aumentan su tristeza), pero no llora, ni se muerde los labios, ni aprieta los puños, sino que piensa que así todo irá mejor, y se queda con dos cosas que le bastan: ella no sabrá que se fue sin querer irse porque la quiere, y ella se quedará con la postal de la chica del vestido floreado y el cabello castaño que alzaba la mano para despedirse.

martes, 11 de diciembre de 2012

Recordando a Gerardo

Fragmento de lo escrito por Cristina Rivera Garza en el periódico Milenio, acerca de Gerardo Arana Villareal:


Muchas más páginas serán necesarias para acercarse apenas a este poema, acaso el esqueleto mismo de ese gran triste majestuoso rabiosamente contemporáneo libro que es Bulgaria Mexicalli.Pero antes de llenar todas esas otras páginas por venir, van éstas en forma de saludo o de bienvenida o de abrazo. Ignoraba al leer el libro (gracias a un #bibliotuit de @nosergio, cuya curaduría bibliográfica en internet recomiendo) que Gerardo Arana Villarreal había muerto. Ignoraba que era muralista y dj y que, en su haber, se cuentan algunas novelas inéditas. Ignoraba que, durante su funeral, @barbariana, una tuitera extraordinaria, leyó, entre otras tantas, las siguientes palabras:
“Dios bendiga a aquellos de quienes no podemos despedirnos nunca.
“Dios bendiga a quienes hoy lloramos, porque somos cortos en tu luz misteriosa y porque no entendemos la distancia que separa los átomos de la creación del universo, porque seguimos sin saber si éste es otro de tus pases mágicos y si estás a punto, gitano, de saltar de la chistera en tu disfraz de conejito.
“Nos dueles querido joven Werther. Nos pesa tu risa y tus ojos, tu inventiva y tus largas manos intentando abarcar el mundo. Nos penetra todavía tu voz cargada de caracoles y sombras; que nos explicó el pasado y la geografía de Bulgaria, la Revolución Mexicana, el romanticismo tardío, los trenes, Allen Ginsberg y el verano sueco.
“Ahora todos sabemos lo que se siente que nos crezca un nenúfar en el pecho.”