I write because I've found it's the best way to let out things that would otherwise bury me alive.
viernes, 13 de junio de 2014
Andrea
Limpiar la casa, correr veinticinco
minutos, caminar por el parque, subirme a los columpios, contarle a una amiga
que me estoy enamorando, tomar un baño, hacer la cena, beber un té de manzana
con canela, leerla, escribirla, extrañarla, escuchar música, quererla cerca,
otro trago al té, permanecer viva, escribir la vida, escribirla lo suficiente
para que, eventualmente, se convierta en ficción, querer besarla de nuevo,
dedicarle otra canción, pensar que tengo sueño, que no me alcanza el día,
terminarme el té, ver su foto, nuestra foto, pensar que ya es tarde, muy tarde.
lunes, 2 de junio de 2014
domingo, 1 de junio de 2014
Una sesión (Traducción de una vieja entrada)
-Frecuentemente tengo una imagen de mi alter ego
frente a una máquina de escribir, tecleando la siguiente mejor novela del mundo
mientras fuma un cigarro y bebe whisky.
-¿Y luego?
-Luego… nada. No pasa nada. Yo ya no fumo, y rara vez bebo. Ya ni siquiera escribo.
-¿Y luego?
-Luego… nada. No pasa nada. Yo ya no fumo, y rara vez bebo. Ya ni siquiera escribo.
-¿A qué crees que se deba?
-No lo sé; falta de inspiración,
¿quizás? Solía escribir más cuando estaba en la universidad. Mi mente se
disparaba con todos esos libros que leíamos en ese entonces. Como un niño
cuando copia la manera en que su padre
habla, o como cuando conoces a alguien con un acento marcado y comienzas a
hablar como ellos, trataba de copiar el estilo del escritor que estábamos leyendo.
Intenté con stream of consciousness cuando
leí Mrs. Dalloway, de Virginia Wolf; posmodernismo e hiperrealismo cuando leí Shalimar
the Clown, de Salman Rushdie… Incluso antes de la universidad, cuando apenas
empezaba a escribir, me movió mucho el realismo mágico de Márquez e Isabel
Allende.
-¿Qué estás leyendo ahora?
-Nada, realmente. Muchas cosas, en realidad. Ya tiene rato que no termino de leer un libro completo. Comienzo a leer uno, luego otro, y nunca termino de leer. Muchos comienzos, pocos finales. De hecho, siempre he tenido un problema con los finales. Por eso, la mayor parte del tiempo, escribo más poesía que ficción. Los poemas, al estilo libre, son más sencillos de terminar que una historia completa. Tengo esta “novela” que empecé a escribir hace cuatro años, y no tengo idea de a dónde van los personajes. Creo que lo que escribo refleja mucho mi vida. No tengo idea de a dónde voy. Otra vez.
-Regresemos un poco. Estás frente a
la máquina de escribir, cigarro en una mano y un trago en la otra, ¿qué más?
-¿Cómo que qué más? Ya te dije, no pasa nada.
- Sí pero, ¿dónde estás, cómo es el lugar, cómo te sientes? ¿Estás sola, es de noche o de día?
-¿Cómo que qué más? Ya te dije, no pasa nada.
- Sí pero, ¿dónde estás, cómo es el lugar, cómo te sientes? ¿Estás sola, es de noche o de día?
-Pues… Estoy en un cuarto, un cuarto
con una sola cama, un guardarropa, una mesa y una silla de madera en la que
estoy sentada. Las paredes son blancas… no, no son blancas, pero es un color
muy claro. Hay una ventana a mi derecha con cortinas hechas de una tela muy
ligera; son del color de las paredes. El viento se cuela haciéndolas bailar. No
es un viento frío, solo es fresco. Puedo escuchar el océano, pero no puedo ver
fuera de la ventana porque la luz del sol es muy brillante. Es como en esa película,
¿la has visto? ¿Cómo se llama? Sale Salma Hayek, y este tipo, el tipo que salió
de Alejandro el Grande, él sale en esta. ¿Cómo se llama? ¡Collin Farrel! Y la
película se llama “Pregúntale al polvo”, está basada en el libro de John Fante.
-¿Cómo te sientes en ese cuarto?
- Me siento bien. Frustrada, pero bien. Y sí, estoy sola.
- “Frustrada, pero bien”. ¿Te molestaría explicar eso?
-Ok, estoy frustrada porque no hay
más que una sola oración en la hoja de papel que está en la máquina de
escribir; pero me siento bien porque… bueno, ¿quién no se sentiría bien cerca
de la playa? La playa es buena.
-¿Qué dice esa oración?
-“No debería hablarte otra vez”.
-¿A mí?
-No, a ti no, solo dice, “No debería hablarte otra vez”.
-Ok, entonces estás sola. ¿Cómo te hace sentir eso?
-¿Ya te han dicho que eres todo un cliché? Me hace sentir… indefensa, asustada. Me recuerda cuando mi madre me dejaba sola por días.
-Interesante…
-La verdad estoy bromeando. Ustedes siempre tratan de relacionar nuestras vidas jodidas con alguna mierda de nuestros padres.
-Pues, normalmente es así.
-Me gusta estar sola.
-“No debería hablarte otra vez”.
-¿A mí?
-No, a ti no, solo dice, “No debería hablarte otra vez”.
-Ok, entonces estás sola. ¿Cómo te hace sentir eso?
-¿Ya te han dicho que eres todo un cliché? Me hace sentir… indefensa, asustada. Me recuerda cuando mi madre me dejaba sola por días.
-Interesante…
-La verdad estoy bromeando. Ustedes siempre tratan de relacionar nuestras vidas jodidas con alguna mierda de nuestros padres.
-Pues, normalmente es así.
-Me gusta estar sola.
-¿En serio?
-Sí.
-No lo creo.
-¿Por qué?
-Para empezar, estás aquí conmigo, hablando de tu jodida vida. Segundo, has tenido más novias de las que puedo contar.
- Mmmm… puede que tengas un buen punto. Por cierto, soñé con ella.
-¿Con quién?
-Con mi ex.
-Sí, ya sé, pero, ¿con cuál de todas?
-La penúltima. La que se va del país en unos días.
-¿De qué trató el sueño?
-No me acuerdo. Nunca recuerdo mis sueños.
-Volvamos al cuarto.
-¿Qué con el cuarto?
-Cuéntame más de él, ¿estás parada, caminas?
-Es solo una imagen. Estoy ah sentada, fumando, apenas bebiendo de mi trago. Amo la máquina de escribir, ¿sabes? Me encantan las cosas vintage. Y esta máquina es naranja, y tiene de esas teclas grandes y redondas. Hasta tiene su maletín para llevarla. Está ahí junto a la mesa. Y bueno, ahí estoy, respirando esta mezcla de are puro que viene del mar y tabaco, tratando de averiguar qué sigue después de esa primera oración. No me levanto. En esta imagen ni siquiera puedo ver la cama o el guardarropa, solo sé que están ahí. Quizá veo una pequeña parte, pero más que nada sé que están detrás de mí. Lo que puedo ver de manera muy clara es la mesa, la máquina de escribir, la silla y la ventana.
-Y la soledad…
-Bueno, en esta imagen me gusta estar sola. Quizás porque no soy realmente yo, sino mi alter ego. Y no estoy sola realmente, ¿sabes? Hay un montón de voces en mi cabeza. Voces de personajes, mi propia voz, de gente que he conocido.
-¿Y qué te dicen?
-No me dicen que mate a alguien, si eso es lo que te preocupa.
-Chistosa.
-Me dicen un montón de cosas geniales que simplemente no puedo poner en papel. Siempre hacen eso. Hablan tan rápido, y tanto, y al mismo tiempo… Simplemente no puedo seguirles el ritmo. ¿Así se ve un writer’s block?
-Quizás. ¿Cómo te hace sentir?
-¿Cómo me hace sentir qué?
-No poder escribir lo que dicen las voces.
-Me hace sentir… como si algo se me hubiera perdido. Algo que me hacía especial. Antes podía traducir, interpretar lo que decían. Y me siento atrapada, porque también yo soy esas voces, y no puedo descifrarme a mí.
-¿Crees que ese cuarto pueda ayudar?
-No veo cómo. También está en mi mente.
-Yo estoy en tu mente. ¿Estoy ayudando?
-Mmm…
-Se acabó el tiempo. ¿Te veo la próxima semana?
-Seguro.
viernes, 14 de febrero de 2014
Lo que aprendí cuando se me cayó el café
- A veces, ni con toda la precaución, puedes evitar el dolor.
- Aprovecha las cosas mientras están en tus manos. Si pretendes mantenerlas en espera, cuidándolas de todo, hasta que llegue "el momento preciso", puede que las pierdas.
- Confía un poco más en tu instinto. Te sorprendería cuántas veces eso que estás pensando, sucederá.
- Por lo anterior, prepárate para lo que sea.
- De cualquier forma, si eso que traes entre manos es algo que quieres realmente, no lo sueltes, aunque de momento duela. Puede que logres conservar la mayor parte y ésta sea aún muy, pero muy disfrutable.
sábado, 25 de enero de 2014
A list about me
I seldom drink
I almost never smoke
I don't do drugs
I love reading
I adore chocolate
I write stuff
I often work out, though I may stop doing it for months
but I hate running
I'm a little bit addicted to Facebook
I've a Twitter account I rarely use
I love eating
I HAVE to shower everyday, unless I'm really sick, or really tired
or depressed
I love spooning
I really, really enjoy kissing
I am a good kisser
(yes, I am sure)
I think sex is a marvelous, sacred, God-created thing to enjoy with the one you love
I don't watch porn
actually, I'm quite against it
I go to sleep rather early on week days
Saturdays are for waking up late
Sundays are for church
By the way, I'm a Christian
but I'm not religious person
I just think God is everything, and I try to live in thankfulness of his love
I'm kind of quiet
I love music
I am a live-rock-band-in-a-bar kinda girl
not so much for clubbing
I am so a cat person
I like doggies too
but I'm a cat
person
I hate doing the dishes, and mopping
I do my bed like once a week
I don't iron my clothes
I shower with boiling water
I ALWAYS use underwear
I never sleep naked, not even during the summer
(ok, there might be some special occasions when I do)
I bite my nails
I have this nervous tick that makes me move my leg(s)
I prefer cold weather
I am a fan of rainy days
I DO NOT wear high heals
I have five pairs of Converse shoes
and I want more
I've got sweaty hands
I love holding hands
I do not own, nor do I wear skirts or dresses
(so I don't really feel the need to shave my legs, least is a special occasion, like going to the beach)
I do shave my armpits
(I personally think is kind of gross not to... Ok, maybe for a couple of days it's fine, but not more than that)
My native tongue is Spanish
but I really like writing in English, too
I have been (really) in love 3 times in my 28 years
I just got my first tattoo a month ago
I cannot keep plants alive
I'm lactose intolerant
If I decide to have kids some day, I'd rather adopt them
I hope I can visit Israel someday
I abhor cockroaches
(I'll even scream like a mad woman if one touches my skin)
I daydream
I don't believe my girlfriend/spouse is my property
but I believe in monogamy and sharing a life
I don't believe in "forever"
but I do believe in a long term commitment
I wish to get married someday
(hoping it becomes legal where I live)
I think this list is now too long
but there's still a lot about me
Yet, I'm just gonna wrap it up.
I almost never smoke
I don't do drugs
I love reading
I adore chocolate
I write stuff
I often work out, though I may stop doing it for months
but I hate running
I'm a little bit addicted to Facebook
I've a Twitter account I rarely use
I love eating
I HAVE to shower everyday, unless I'm really sick, or really tired
or depressed
I love spooning
I really, really enjoy kissing
I am a good kisser
(yes, I am sure)
I think sex is a marvelous, sacred, God-created thing to enjoy with the one you love
I don't watch porn
actually, I'm quite against it
I go to sleep rather early on week days
Saturdays are for waking up late
Sundays are for church
By the way, I'm a Christian
but I'm not religious person
I just think God is everything, and I try to live in thankfulness of his love
I'm kind of quiet
I love music
I am a live-rock-band-in-a-bar kinda girl
not so much for clubbing
I am so a cat person
I like doggies too
but I'm a cat
person
I hate doing the dishes, and mopping
I do my bed like once a week
I don't iron my clothes
I shower with boiling water
I ALWAYS use underwear
I never sleep naked, not even during the summer
(ok, there might be some special occasions when I do)
I bite my nails
I have this nervous tick that makes me move my leg(s)
I prefer cold weather
I am a fan of rainy days
I DO NOT wear high heals
I have five pairs of Converse shoes
and I want more
I've got sweaty hands
I love holding hands
I do not own, nor do I wear skirts or dresses
(so I don't really feel the need to shave my legs, least is a special occasion, like going to the beach)
I do shave my armpits
(I personally think is kind of gross not to... Ok, maybe for a couple of days it's fine, but not more than that)
My native tongue is Spanish
but I really like writing in English, too
I have been (really) in love 3 times in my 28 years
I just got my first tattoo a month ago
I cannot keep plants alive
I'm lactose intolerant
If I decide to have kids some day, I'd rather adopt them
I hope I can visit Israel someday
I abhor cockroaches
(I'll even scream like a mad woman if one touches my skin)
I daydream
I don't believe my girlfriend/spouse is my property
but I believe in monogamy and sharing a life
I don't believe in "forever"
but I do believe in a long term commitment
I wish to get married someday
(hoping it becomes legal where I live)
I think this list is now too long
but there's still a lot about me
Yet, I'm just gonna wrap it up.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
25 de diciembre
Uno debe aguantarse las ganas de orinar si le asaltan las ganas de escribir. Esto -aguantarse las ganas de orinar- se vuelve particularmente difícil si lo otro te asalta justo junto a una fuente cuyo sonido de agua corriente en vez de relajarte solo te recuerda que tu vejiga está a punto de explotar desde hace varias cuadras. Luego la situación se complica cuando te das cuenta que no se te ocurre qué escribir. La primera frase sonaba tan bien que tenías que ponerla por escrito, pero ahora te quedas pensativa, mirando a lo lejos, y esperando que salga algo, lo que sea, y puedas romper ese maldito writer's block que te ha jodido la existencia por ya casi un año.
Es 25 de diciembre, y caigo en la cuenta de que ya perdí la cuenta de cuántas navidades (y años nuevos) han transcurrido en completa desgana entre rupturas amorosas, distanciamientos familiares, o simple depresión decembrina (no necesariamente en ese orden). Tendrá ya como cinco años consecutivos en que ni siquiera me desvelo en las fiestas. Si la cena navideña ha sucedido en mi casa (o donde esté viviendo en ese momento), poco después de la media noche me he despedido para irme a la cama a leer, ver una película, o de plano a dormir. Si la cena ha sido en otro sitio, me he hecho bolita en un sillón y esperado la hora de irnos, o pongo cara de tremendo cansancio o fastidio para ejercer presión. (Desventajas de no tener auto y depender de los demás para moverte).Y es que de verdad la cosa se pone aburrida. La familia completa ya no se reune; esto gracias a los deslices de cierto -aún- esposo de alguien con la -ahora- ex mujer de uno de mis tíos, y a que mis padres no toleran que yo prefiera los amores de una mujer a los de un hombre. Esta última vez (anoche), estuvimos en casa de una de mis tías. A mis casi treinta años (cuando tienes 28 ya puedes decir "amiscasitreinta"), me tocó sentarme de lado de los niños. Sí, sé que el espacio era reducido, y para ser justos de ese lado también se sentó mi prima de 24 años. But still. Creo que la familia me sigue viendo, de cierta forma como a una niña. Será porque no me he casado (con un hombre), porque no tengo un "novio formal" (pero sí una novia formal), y porque en general no me veo como el prototipo de una mujer adulta (maquillada, bien vestida, peinadita). El caso es que, como a eso de la una de la mañana, me fui a hacer bolita en un sillón. Complementé el asunto como a las dos de la mañana poniendo cara de extremo cansancio. Tengo entendido que mis padres y mi hermano la pasaron solos en su casa.
Está nublado, y cada vez hace algo más de frío. En una casa cercana, una nube de humo y un olor que siempre me abre el apetito (aún después de haber comido una crepa de nutella con queso crema y fresas), delatan una carne asada. La estación de trenes, a mis espaldas, está cerrada, pero hace rato pasó el tren, interrumpiendo el sonido del agua de la fuente (y de mis audífonos) con su silbato. Allá, lejos, atardece.
Es navidad, y se supone que, como cristiana, debería sentirme gozosa de celebrar un año más del nacimiento de mi Salvador. Lo cierto es que la fecha me parece ya muy relativa. Es, de hecho, una fecha arbitraria. De cualquier forma, el plan es ir al servicio navideño que ha preparado mi iglesia. Me hará bien, creo yo, el calor de los cantos y la palabra predicada. Aunque a veces sienta a Dios, aunque a veces no lo sienta, y no entienda por qué.
Ya hace mucho frío. Y aún tengo ganas de orinar.
Es 25 de diciembre, y caigo en la cuenta de que ya perdí la cuenta de cuántas navidades (y años nuevos) han transcurrido en completa desgana entre rupturas amorosas, distanciamientos familiares, o simple depresión decembrina (no necesariamente en ese orden). Tendrá ya como cinco años consecutivos en que ni siquiera me desvelo en las fiestas. Si la cena navideña ha sucedido en mi casa (o donde esté viviendo en ese momento), poco después de la media noche me he despedido para irme a la cama a leer, ver una película, o de plano a dormir. Si la cena ha sido en otro sitio, me he hecho bolita en un sillón y esperado la hora de irnos, o pongo cara de tremendo cansancio o fastidio para ejercer presión. (Desventajas de no tener auto y depender de los demás para moverte).Y es que de verdad la cosa se pone aburrida. La familia completa ya no se reune; esto gracias a los deslices de cierto -aún- esposo de alguien con la -ahora- ex mujer de uno de mis tíos, y a que mis padres no toleran que yo prefiera los amores de una mujer a los de un hombre. Esta última vez (anoche), estuvimos en casa de una de mis tías. A mis casi treinta años (cuando tienes 28 ya puedes decir "amiscasitreinta"), me tocó sentarme de lado de los niños. Sí, sé que el espacio era reducido, y para ser justos de ese lado también se sentó mi prima de 24 años. But still. Creo que la familia me sigue viendo, de cierta forma como a una niña. Será porque no me he casado (con un hombre), porque no tengo un "novio formal" (pero sí una novia formal), y porque en general no me veo como el prototipo de una mujer adulta (maquillada, bien vestida, peinadita). El caso es que, como a eso de la una de la mañana, me fui a hacer bolita en un sillón. Complementé el asunto como a las dos de la mañana poniendo cara de extremo cansancio. Tengo entendido que mis padres y mi hermano la pasaron solos en su casa.
Está nublado, y cada vez hace algo más de frío. En una casa cercana, una nube de humo y un olor que siempre me abre el apetito (aún después de haber comido una crepa de nutella con queso crema y fresas), delatan una carne asada. La estación de trenes, a mis espaldas, está cerrada, pero hace rato pasó el tren, interrumpiendo el sonido del agua de la fuente (y de mis audífonos) con su silbato. Allá, lejos, atardece.
Es navidad, y se supone que, como cristiana, debería sentirme gozosa de celebrar un año más del nacimiento de mi Salvador. Lo cierto es que la fecha me parece ya muy relativa. Es, de hecho, una fecha arbitraria. De cualquier forma, el plan es ir al servicio navideño que ha preparado mi iglesia. Me hará bien, creo yo, el calor de los cantos y la palabra predicada. Aunque a veces sienta a Dios, aunque a veces no lo sienta, y no entienda por qué.
Ya hace mucho frío. Y aún tengo ganas de orinar.
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